MAI-KOK

Posted on enero 4, 2012


Tres días antes de que el viaje se terminará Peter me dijo: “Esta última entrada estaría bien que la hicieras tú, que contaras que ha significado para ti el viaje”.  Me puse a pensar, pero no era capaz de poner palabras. Y mejor o peor he conseguido resumir en un texto breve (seguro que raro) lo que significó, lo que sentí, durante esos días en Tailandia, donde ocurrían tantas cosas fuera como dentro de mí.

“ El viaje comienza con el cuerpo temblando por dentro, un corazón roto y una maleta de piedras. Facturo.  Me siento en el avión y antes de que enciendan motores ya me siento mareada.

Un adiós en los labios: Una mentira para el cerebro, una flecha para el corazón.

Despegamos, y el avión deja de tocar suelo, estamos flotando entre las nubes.  Quizás todo sea un sueño.  Llegamos y la magia aparece tras las nubes de BKK.  Llanto, filosofía y vida en un solo día.  La forma.

Avanzamos con ritmo Thai.  Buda, sentado o tumbado. Sonrisas.  Unas manos pequeñas me recuerdan la importancia de viajar ligero.

El arte japonés de mimar y una ventana abierta al mundo, nos conducen a través de la Sedosa noche a un viaje interior donde re-conocernos.

Retomamos camino y soy más ligera.  He olvidado en algún lugar la mochila de piedras.  La aventura es aventura (por dentro y por fuera).

Samut nos recibe con humildad,  no saber solo significa la oportunidad de aprender, de descubrir.

El viaje termina con el cuerpo temblando por fuera, un corazón roto y una mochila nueva.  Facturo.  Correr para volver.   Y antes de que despegue el avión siento miedo.

Un adiós en los labios: Una verdad para el cerebro, una flecha para el corazón.

Llegamos a casa.  Des-hacer la maleta.  El viaje nunca acaba.”

 

O lo que es lo mismo, “No hay final, todo es camino” que decía alguien.

Un beso a tod@s y sed buenos.

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