Posted on diciembre 19, 2011


 

Llegamos a Kachanaburi tras un viaje relativamente facil. Como no podia ser menos en Asia, el autobus se estropeo a medio camino, aunque lo solventaron con otro en un pis-pas (para sorpresa de Mai). Eso si, nos toco hacer parte de ese segundo trayecto de pie. Anyway, todo fue relativamente facil. Y la primera impresion de este lugar tambien: enseguida nos agenciamos un taxi, un hotel que no estaba nada mal y un rincon donde tomarnos unas birras.

En estos dias, hoy pasaremos nuestra tercera noche aqui, hemos ido marcando nuestro ritmo. No dejando que el pulso turista nos doblegara demasiado. La Kachanaburi para turistas se reduce a una calle larga donde se suceden los garitos de expatriados para expatriados, bares con pantallas inmensas donde el futbol ingles es como un videoclip constante y servicios varios para colmar las necesidades propias de los que somos occidentales: guesthouse, internet, masage, 7eleven, librerias, restaurantes y agencias de viaje, un infinito numero de agencias de viaje… Mai apuntaba hoy, observadora, que aqui uno saca una mesa de camping a la puerta de su casa y con eso y un movil ya tiene una agencia. Y no solo es poesia, tambien es una descripcion exacta de la realidad.

Asi que el primer dia nos evadimos de ese baile de rutas y precios que nos atacaba por todas partes y decidimos quedarnos en la ciudad. Asi descubrimos que Kanchanaburi es bastante grande y se hace amable. Ademas, como todos los turistas se van de ruta no ves ni uno por las calles, cosa realmente curiosa. Pateamos largo, con nuestros cofee-break, y acabamos montandonos en uno de esos taxis locales que normalmente todo el mundo sabe que existen pero nunca los ve. Tu montas, esperas a que se llene y luego sales. Con el llegamos el mitico Puente sobre el Rio Kwai.

Ayyy…! Un tren pintado de arcoiris, que mas parece preparado para la fiesta del dia del orgullo gay que para reproducir los tiempos de la segunda guerra mundial, cruza el puente de un lado a otro, llevando a paso de tortuga a la gente. Nosotros lo cruzamos andando y Mai hasta silvo la mitica tonadilla de las soldados britanicos: nana nananana na naaaaa… Hay documento videomusical de ello, como para la MTV!

Al mismo tiempo que dedicabamos la ultima hora de la tarde noche a intentar decidir si costa o centro de Tailandia, (aun seguimos sin apostar…), cerrabamos un negociete con nuestro taxista para hoy, ademas de mi pequenna venganza en forma de masage con piedras calientes… hmmmmm… que gran invento el de la tradicion oriental con los cuerpos!

En fin, que nos alquilabamos un taxi, huyendo definitivamente de los circuitos organizados, para ir a visitar las cataratas de Erawan, siete saltos donde poder bannarse mientras te defiendes de los miles peces que vienen a comerse tus celulas muertas. Algunos mas grandes que un besugo y tan acostumbrados a comer piel humana que se avalanzan sin el menor miedo a las patas o movimientos. Todo bello y muy hermoso aunque demasiado lleno: de peces, rusos y congeneres en tanga y taparrabos, sacandose fotos de calendario Pirelli y adolescentes tailandeses con la mandibula desencajada. Muy ameno, vamos…!

Pero antes de Erawan, que realmente es precioso el paraje, visitamos la comunidad de educacion alternativa de Moo Baan. Una fundacion que recoge ninnos/as huerfanos, homelees, maltratados, abandonados o de familias desestructuradas. Una escuela en medio del bosque, en una enorme extension por la que se reparten los edificios donde viven los ninnos, las ninnas y sus profesores (al parecer tambien algunas familias), las aulas de infantil y primaria, el anfiteatro, etc… Todo organizado con un gusto exquisito.

Hemos tenido la mala suerte de que al ser todo tan improvisado, no avisamos de nuestra visita y ninguna de las educadoras alli presentes sabia hablar ingles. Pero eso nos ha regalado la posibilidad de recorrer ese lugar con los mejores anfitriones posibles: los propios ninnos.

Unas personas maravillosas, alegres y sonrientes, que nos llevaban de un lado a otro, nos robaban la camara para sacarse fotos y nos iban explicando que hacian en cada lugar con su ingles basico. Tan inteligentes que nos iban ensennando el tailandes mientras no explicaban las cosas. Como diciendo, yo lo intento en ingles, pero tu dale al tai. Una gozada de dos horas y un destino recomendable, sea uno o no educador. En Moo Baan, aunque alli nadie nos lo ha podido explicar, podeis verlo en su pagina web, aplican unos principios metodologicos muy similares a lo que pensamos y proponemos en Solasgune: una educacion que respete el ritmo de cada persona y que evolucione en funcion de las necesidades particulares de cada cual. Un lugar donde juego y aprendizaje no es facil distinguirlos.

Hemos comprado algunas cosas de la tienda que tienen para recaudar dinero para la escuela y a las cataratas. De alli vuelta a nuestro nuevo hotel (hemos tenido que cambiar de hotel porque no habia habitacion para hoy en el que estabamos) y a internet a dejaros esta cronica un poco periodistica y a deciros que mannana nos vamos a Sangkhlaburi, a 4 horas direccion norte, justo en la frontera con Myanmar. Aun no sabemos si podremos cruzarla o no, pero estamos decididos a investigarlo por nuestra propia cuenta y como este abierta… preparate Myanmar!

Un beso a todos. Y a todas, claro.

Os queremos. Mucho!

Notas de viaje: de entre los centenares de pensamientos que se le pasan a los viajeros por la cabeza hoy rescato este: mientras volviamos de Erawan en un largo trayecto, en nuestra furgohippitaxi, he echado de menos la musica. Y entonces me he acordado de que un paseo en elefante por Camboya me dejo sin iPod. En ese momento me he dado cuenta de que solo en lugares como Asia puede ocurrir que las palabras “elefante” y “iPod” vayan en la misma frase y tengan pleno sentido. This is Asia!

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