ACTUALIZACIONES de FOTOS

Vale no me extiendo… Ya tocará, lo prometo. Debo algunas explicaciones a mi ausencia pero hoy no es el día. De momento, deciros que he subido algunas fotos nuevas. Exactamente en:

Pakseando por Bolaven (Nuevo!!)

Pakse lo que pakse

Surfing in the Laos PDR

Ire incluyendo nuevas actualizaciones los próximos días. Y recuperaré la narración de algunas cosas que se quedaron en el tintero. La añoranza es al nómada, lo que una fotografía a la cartera. Saludos.

finiquitan…tan…taun!

Esta es la ultima entrada que escribo desde Bangkok. A decir verdad, la ultima de este viaje asiatico -aunque ya dije que el blog no muere al llegar a Loiu, por lo pronto faltan las fotos…- Estos dias han sido un poco locos: he recorrido arriba y abajo el caotico Chinatown, abrazado por la mole humana que se desplaza como puede, compacta, por unos callejones tan estrechos que todo parece un frenetico hormiguero. Miles de piezas de plastico, centenares de colores y olores… pescados, carnes, frituras de todos los tipos, comidas que nunca probare ni vere de nuevo posiblemente. Los chinos tienen la cocina mas surrelaista del planeta: transforman tanto, y de tantas maneras, los productos que es imposible saber lo que estan comiendo.

He recorrido tambien el barrio hindu (Prahurat) que no tiene tanto color ni variedad como el chino. Un poco mas anodino, yo creo que porque los hindus estan mas diseminados por todo Bangkok. Su presencia no se concreta tanto en un solo lugar. Aunque es verdad que lo que si predominan en Prahurat son los sijs y sus particulares creencias. Escondido en medio del mercado hay un templo sij que, si no prestas mucha atencion, simplemente parece la entrada a otra de las laberinticas galerias por donde se extienden los puestecillos sin fin de telas, sharis, zapatillas y batines. Quizas, los sijs y sus turbantes, sea lo que te recuerda que estas en la zona hindu. Por lo demas es puro Bangkok.

Hoy es lunes y salgo a las 23h hacia Paris. Y de alli a Loiu, mas pequenno pero mas bonito. Me ha encantado, por cierto, descubrir que Bangkok se despierta perezosamente los lunes. A las once y media de la mannana aun estaban casi todos los puestos, tiendas y tenderetes cerrados. Cuando, cualquier otro dia, esos mismos lugares estan abiertos desde las primeras horas del amanecer. Me gusta esa mannana de lunes, vivida como una tarde de viernes. Esta locura asiatica tiene siempre esa extranna doble vida, dificil de comprender: todo el mundo trabaja de sol a sol, pero siempre hay gente en la calle, en los comercios, en los restaurantes. Como haran, los asiaticos, para vivir dos vidas en un mismo tiempo? Nosotros todo el dia remilgando con que si a las ocho cierran los comercios, que si salimos a esa hora de trabajar que si tal y cual… Aqui nada es un problema. Todo tiene siempre una solucion. Yo creo que esta es una de las razones, probablemente, por las que el humor de los asiaticos es siempre tan afable, tan dificil de alterar o malhumorar. Esto es lo que mas aprecio de asia: el talante de sus gentes. (Sera ZP un chino disfrazado de leones?)

El domingo, ayer, pude deleitarme con las increibles vistas -vividas- de algunas calles de bangkok vacias y desiertas. Calles donde todo estaba cerrado y por donde apenas cruzaba gente. Eso, para cualquiera que pase unos dias en esta frenetica ciudad, es todo un lujo. Era como pasear por Madrid en Agosto. Eso si, solo en algunas calles…

Me despido de Bangkok convencido de que es un sitio explendido. Comprendo que desconcierte los primeros dias, que atosigue y ahogue, con su insoportable contaminacion atmosferica, con el brutal trafico, con sus vendedores y captadores de clientes, con las chicas de los centros de masagge llamandote con voces de sirena, con los olores que te asaltan en cada esquina, cada dos metros, porque alguien come o cocina… ahi mismo, en la acera, en cualquier lugar donde haya un hueco, un estomago que necesite alimento. Que grande es Bangkok. Que fascinante es Asia. Que increibles son sus gentes. Que suerte de mundo!

Gora Bihotzak!

Sexo en NueBangkok

Como alguien -creo que ha sido KG- ha hecho referencia al tema y, por otro lado, yo ya lo tenia en mente voy a contar algunas impresiones personales sobre la cuestion mas candente (nunca mejor dicho) de esta ciudad.

La primera de todas es que, efectivamente, el sexo esta presente en la ciudad. Alla donde vayas, alla por donde pases, lo mismo te ofrecen un batido, que un taxi, que un polvo. Ademas, en mi caso, el hecho de ir solo me convierte a ojos de los tailandeses o en pederasta o en putero. Y, afortunadamente, debo cumplir con los rasgos de lo segundo porque no me han hecho aun ninguna proposicion macabra relacionada con la pedofilia. Quiero pensar que ese mercado esta lo suficientemente perseguido como para que los que aun persistan en su enfermiza practica se vean obligados a moverse en los margenes mas ocultos de la existencia.

Pero cada centro de masajes (casi cada uno) es lugar de posibles experiencias cercanas al extasis amatorio. Quien esto suscribe, tuvo en uno de sus masajes con aceite que acabar parando la ligera mano de la sennorita, que a menudo rozaba mas de lo debido -asi, tontamente, como quien no quiere la cosa- y que cuando la susodicha termino por ofrecerle el “special masagge”, que no pregunte en que consistia pero sonaba a practica onanista, lo mejor que hizo fue decirle que mejor lo dejabamos. Porque no me lo planteo una, ni dos veces… sino hasta seis o siete, mientras su terca mano -mira que la tenia tonta- volvia una y otra vez a tropezar con los musculos mas rigidos del cuerpo. Asi que, digamoslo claro, en plena ereccion natural -organica, como la vida misma- me levante, me vesti y di por terminado un masagge en el que hacia ya rato que la profesional habia perdido su concentracion. He de aclarar que no me ocurrio en ningun infecto lugar en el que todo el mundo puede suponer que van a ocurrirle cosas asi. Sino en un centro de masagges, muy elegante, muy guapo y muy moderno. Cerca de un monton de hoteles y por donde desfilan turistas casi cada 10 minutos. Dire, de echo, que mientras me vestia oi algun leve jadeo proveniente de alguno de los cubiculos de masagge -estan separados por una cortina de lino- que estaban un poco mas al fondo. Vamos… una odisea la de aquel dia.

A parte de esto, y de manera casi persistente, me ofrecen masagges de lo mas sui generis alli por donde paso. Naturalmente las ofertas se incrementan en los barrios mas proclives al mercado del sexo (Shukumvit y Patpong). Los caza clientes, unos tios muy chistos y majetes, te ensennan una carta de masagges plagada de fotos sugerentes donde yo he visto algunos de los que me parecen los masagges mas innovadores: un tio tumbado como una vil salchicha -el simil no es nada forzado, por cierto…- entre dos mujeres completamente embadurnadas de aceite y espuma, un masagge a seis u ocho manos y otros tantos pechos (que no se como da la espalda de algunos para tanto…) y numeritos masajisticos de todo tipo que, la verdad, bien podrian convertir en numero circense porque parecen realmente dificiles. Que se los ensennen… que se los ensennen a los del Circo del Sol!

Por otro lado, aunque no he visitado la seguramente impagable y emocionante noche tailandesa por sus bares y antros mas variados, si he podido, paseando por sus calles, asomar el hocico a las puertas. Y comprobar que en Patpong, mitico barrio “putero” que vive de la numerosa literatura que sobre el se ha escrito, lo que quedan son ya bares y discotecas con un aire 80ero, un poco dejado, decadente, y mujeres que -quizas no es un comentario de buen gusto- ya no estan en sus mejores annos. Me recordo a la ya inolvidable noche nepali de Kathmandu que os recomiendo visitar. Cierto es que, seguramente, tambien Bangkok sera una ciudad segura para poder entrar a tomar algo en esos sitios, pero si no lo he hecho -ni tengo intencion- es porque ya he tenido pruebas suficientes de que estando solo, soy carne de cannon para que me den la paliza sin descanso. Y una vez… dos, tres… bueno, pero toda la noche intentando quitarte persistentes ofertas de sexo de encima, me parece un poco cansino y poco agradable. En estas cosas, acompannado, siempre se tienen mas recursos para dar largas.

Sukhumvit, por otro lado, es por lo que parece el nuevo y floreciente barrio del mercadeo sexual. Ademas de toda clase de objetos insinuantes que se venden en su siempre abierto mercado callejero, hay decenas de bares y peluquerias o centros de masajes que se dedican a sus cosas y otros quehaceres. Me parece curioso que la zona sur de Shukumvit -algunas de las calles donde mas garitos hay- sea a su vez la zona arabe. Atestada de garitos y hoteles de aire y costumbres arabigas, donde predominan, claro esta, los turistas de esa procedencia. Es como salir de Tailandia para aterrizar en otro pais. Cierto es que desconozco las costumbres de los turistas musulmanes en lo que se refiere al tema aqui tratado, pero por lo pronto no es comun ver a uno de ellos acompannado de ninguna tailandesa. Algo que, por lo demas, se repite persistentemente en toda Bangkok con los occidentales. Y que ellas no son sus guias, es un hecho que queda constatado por los gestos amorosos y las carantonnas que se prodigan.

De todas formas, da la sensacion de que la presencia del sexo en Bangkok lo es, sobre todo, para el extranjero. Es como si la sexualidad de los tailandeses y tailandesas no existiera. Me refiero, claro esta, a las relaciones entre ellos. Indudablemente, el sexo -entendido en este caso como mercado- esta exclusivamente centrado en los turistas. Eso consigue un doble efecto:

- que todo turista que no venga acompannado de su respectiva sennora o sennorita, automaticamente pase a convertirse en putero sin discusion para casi todo Bangkok;

- y, como segundo efecto, que el turista acaba viendo sexo hasta en la venta de unos tallarines con langostinos. Son tan increiblemente guapas, sensuales e insinuantes las tailandesas que crees que todas te miran con los ojos libidinosos del mercadeo… ya ustedes me entienden, creo.

Asi que, si. Bangkok debe ser el paraiso de la fornicacion para quien venga dispuesto a pagar por ello. Pero para el resto no deja de ser una curiosa, a veces lugubre, realidad que forma parte de la identidad de esta ciudad. Ya se, ya se que los/las meapilas que siempre ponen el grito en el cielo, sin entender jamas que las cosas se cuentan de mil maneras distintas, posiblemente se indignen por no haber hecho aqui un alegato contra el oficio mas antiguo del mundo -junto al de filosofo, que curioso!- y sus practicantes. Pero que quieren… nadie es monagillo en su tierra. Y ademas: que sabe el nomada de otras tierras, como para juzgar a sus gentes y sus formas.

Gora Bihotzak!

Bangbook (y II)

(Os recomiendo empezar por el I, esto es su continuacion)

Mi segundo dia de booking, me dirigi hacia Sukhumvit, el barrio putero por excelencia (y que merecera, mas adelante, una entrada sobre el asunto), a la busqueda de una de las librerias que me habia indicado el dia anterior aquel buen hombre. Con mi papelito en tailandes me dirigi al Emporium, el nombre lo dice todo, donde ya desde el momento de entrar todo se convierte en un canto al lujo y al consumismo. Pregunte en dos de las librerias presentes alli y aunque la sorpresa era la misma, esta vez el papelito que les ensennaba, hacia la cosa un poco mas comedida. De echo, alli y en algunos otros lugares un cierto gesto de reconocimiento, algo asi como un “ah, bueno...”, empeza a repetirse sospechosamente. No le di importancia y pense que, posiblemente, era un poeta tan famoso que todo el mundo veia logico que alguien buscara un libro suyo. Pero, desafortunadamente, nadie lo tenia. Dudaba incluso que tuvieran algun libro en tailandes que no fuera de fotos (son los unicos que vi en ese idioma). Un poco desilusionado vagabundee por el barrio para conocerlo, aprovechando que estaba ya alli, cuando al otro lado de la carretera vi otra sucursal de Asiabooks y, derrotado, me acerque a probar. En el camino, por cierto, dos chicas me pararon para hacerme una encuesta que estaban pasando a los turistas. Cuando me pregunto a donde me dirigia y le conte que a buscar un libro de poesia en thailandes, se despidio amablemente de mi y termino la encuesta. Me temo que mi respuesta no entraba en su cuestionario.

Aunque la libreria aquella tampoco tenia el libro, lo maravilloso fue que un poco mas adelante, paseando entre los puestecillos que abordan costantemente las aceras, me dio por mirar hacia una puerta que se abria: alli dentro, unas baldas tenian algunos pocos libros, cerca habia unas mesas y, al fondo, un chino, de pie, que me miraba sonriente, sin moverse, con las manos detras, como los jubilados ante una obra. Entre y me acerque a mirar los libros, el hombre se acerco hasta mi, sin decir nada. Solo espero. Le pregunte si vendia aquellos libros y el me dijo:

-que buscas?- Le ensenne mi papelito y sonriendo me dijo: ah! para tu novia. Lo que automaticamente me recordo las sonrisillas de los dependientes. Asi que estoy buscando un Becquer tailandes, pense. El hombre rebusco entre unos papeles y me dio uno, escrito en tailandes, y me dijo: para tu novia!

-Es un poema?- pregunte.

- Si, lo he escrito yo.

Le di las gracias y me guarde su poema. El hombre se sento, me invito a sentarme, me pregunto de donde era y emocionado con mi “nacionalidad” saco de un cajon unas hojas escritas a ordenador y encuadernadas. Era su libro de poemas que, el tio valiente, habia escrito en chino y traducido al italiano, ingles, espannol, frances y polaco. Me tuvo alli una hora corrigiendole las traducciones que habia hecho al castellano. Hablamos de sus poemas, me pregunto si me gustaban, me explicaba algunas cosas de algunos y discutimos, en general, sobre algunas ideas poeticas. Asi, como dos extranjeros que usan una lengua que no es suya pueden hacerlo. Divertidisimo.

Antes de marcharme me dio dos opciones: o un pequenno lugar -que fui incapaz de encontrar- en el mismo barrio de Shukumvit o vuelta a Banghamplu. Le di las gracias y me encamine a comer hacia la zona arabe, el pequenno egipto le llaman, cuando me encontre otra libreria que a su vez me dirigio a otra que estaba a la vuelta de la esquina. Se que son muchas vueltas, pero es que este momento del booking tiene su importancia, dejadme que os lo muestre: al principio no conseguia encontrar la supuesta libreria que estaba a la vuelta de la esquina y despues de subir y bajar una y otra vez la misma calle, un taxista, que supongo que me vio perdido, me pregunto que buscaba; se lo dije y me sennalo un supermercado. Un poco confuso, lo reconozco, entre y vi en un pequeno rincon, al fondo del supermercado -un erosle cualquiera- el tipico revistero con unos pocos libros. Me dirigi, por no desperdiciar ninguna opcion y porque, efectivamente, de un primer vistazo habia observado que todo alli estaba en tailandes: libros, revistas, periodicos… Le mostre mi papelito, el dependiente lo leyo, se fue a una balda y… COGIENDO UN LIBRO ME LO DIO! No podia creerlo! Le pregunte si era lo del papel -por sennas, porque no hablaba ingles- y el dijo que si, con toda naturalidad, desconociendo absolutamente el esfuerzo que a mi me habia llevado hasta alli. Ahora, lo verdaderamente relevante de la historia:

el libro era una recopilacion de frases para movil, mas o menos rimadas, supongo, de esas que dicen cosas como “si riegas a los amigos como a las plantas, al final te joden el jardin” o los que acostumbramos a enviarnos en fechas sennaladas tipo “que estas navidades te traigan muchas chorradas“. Podeis imaginarlo: me quede con el libro en la mano durante 10 minutos, ante el desconcierto del dependiente. Esta vez, la cara desencajada era la mia. Obviamente, decidi no comprarlo. Me parecio absurdo que mi odisea epica, literaria, acabara de aquel modo. En realidad, simplemente, queria un final un poco mas romantico.

Resumiendo: al final -y gracias a las indicaciones del chino- encontre una libreria integramente en tailandes, con libros de historia, de literatura, medicina… Vamos, una como las de alli, pero de aqui. Y tuve que escoger entre un tomo mas gordo que toda la enciclopedia universal, un poema de cuatro libros o, el que al final me lleve, uno de dos tomos que, ademas, la dependienta insistio en que era el mejor. Al perecer una epopeya thailandesa que recorre la historia mitica desde los origenes hasta nuestro tiempo.

Definitivamente, el concepto poema no es el mismo para la tradicion thailandesa que la occidental. Y me resulta sorprendente la aparente carencia de referentes poeticos modernos. Hoy mismo, que he estado una horita hablando con dos profes de la universidad de thailandia (eran de bellas artes, y me los he encontrado tomando un cafe en el Museo Nacional, que esta al lado de la uni), les he comentado lo dificil de encontrar poesia en tailandes. Y la verdad es que me miraban raro. Era obvio que la poesia no es una de las artes de este pais asiatico. Al menos, no tal y como la entendemos nosotros. A lo mejor, de todas formas, algun lector experimentado de este blog puede algun dia poner algo de luz sobre el asunto. Quien sabe, a veces pasa cada uno por aqui…

Un abrazo a todos.

Gora Bihotzak!

Booking in Bangbook!

Lo cierto es que ya llevo algunos dias pateando Bangkok de un lado a otro. Empiezo a moverme sin usar el mapa, sabiendo donde hacer los transbordos, si coger el bote o el sky, donde bajar, hacia donde dirigirme… Eso pasa cuando una ciudad se te empieza a hacer familiar, comoda, agradable. Y creo que Bangkok necesita poco tiempo para hacerse al viajero o viceversa, tanto da.

El titulo de la entrada, en cualquier caso, hace referencia a lo que se ha convertido en un viaje literario por Bangkok. Lo que en un principio parecia un estrafalario encargo de mi padre, conseguirle un libro de poemas  thailandeses y escrito en tailandes -lo teneis en los comentarios-, ha terminado por ser una de las aventuras mas interesantes e incluso emocionantes de mi viaje por una ciudad. Dia y medio vagando por las calles de esta enorme urbe, de tienda en tienda de libros (y tiro porque me toca), para encontrar el que posiblemente sea uno de los objetos mas ocultos del Bangkok actual. Para quienes quieran practicar lo que he denominado como “booking” -puede hacerse en cualquier ciudad del mundo- aqui os dejo el relato de mi aventura.

Empece recorriendo Bangkok, da punta a punta, de norte a sur y de este a oeste, saltando de un lugar a otro, persiguiendo las librerias que venian localizadas en los mapas de la guia: de Sukhumvit a Rattanakosin, de Yaowarat a Silom o Chatuchak, cada barrio de Bangkok es un mundo por descubrir, con sus propias particularidades y sus propias dificultades. Saltar de un lugar a otro, en contra de lo que pueda parecer, no siempre es facil. Porque algunos lugares son de facil acceso por bote, siguiendo los apestosos y contaminados canales de la veneciana Bangkok o subiendo y bajando por el enorme Chao Phraya River… pero, a su vez, quedan a desmano del Sky train o del Metro lo que convierte el viaje en un largo y paciente transito por la ciudad que, ademas de cambiar de medio de transporte, requiere -si el viajero gusta del vagabundeo- largas caminatas por las atestadas calles de la ciudad. Los taxis y los tuk-tuks se negaban a llevarme. Porque desplazarse esas distancias por el siempre abarrotado trafico de Bangkok imagino que no les apetecia mucho.

El recorrido por lo mas granado de las librerias, que incluyo los enormes y deslumbrantes centros comerciales de Bangkok (el Corte Ingles es un ultramarinos de barrio al lado de estos lugares) y algunas de las tiendas y cadenas de librerias mas famosas, se convirtio durante el primer dia y parte del segundo en un ritual repetido hasta la saciedad: primero incomprension de lo que les pedia (no les entraba en la cabeza) y cuando por fin les quedaba claro: rostro perplejo. Los dependientes de turno repetian siempre el mismo comportamiento: se quedaban callados, me miraban fijamente, los ojos bien abiertos -intentando procesar la peticion- y recomponiendo el gesto del rostro preguntaban, muy dignos:

- In english, of course?

- No. In thai.

En ese momento las neuronas de los dependientes se sentian incapaces de seguir procesando y o bien me largaban con un ” lo siento mucho, solo tenemos libros en ingles” o llamaban a un encargado que, tal vez, pudiera comprender mejor que ellos lo que sin duda les parecia una situacion del todo subrealista -por debajo del umbral de la realidad, quiero decir-. A esas alturas, tras recorrerme toda la ciudad, siempre con las mismas, identicas reacciones, empezaba a pensar (y aun tengo mis dudas) que o los tailandeses han dejado de leer en su lengua materna o que la poesia es un genero con menos lectores aun que los que pueda tener un libro en bable (con perdon para los asturianos). En mi desesperacion de booker, empezaba a sentir un cierto placer masoquista en mi vagabundeo de libreria en libreria. Empece a recorrer los barrios en largas caminatas y a marcar con el estigma de la “perplejidad” a casi todas las dependientas y libreros/as que me iba encontrando en el camino. Hasta que, sorprendentemente, una primera luz, vaga y tenua, se cruzo en mi camino. Despues de visitar una de las innumerables tiendas de AsiaBooks que hay en Banghamplu -barrio mochilero por excelencia- decidi acercarme a conocer la famosa calle de Kao San Road donde se concentran todos los turistas del mundo, para dormir, cenar, comer, beber y hacer practicamente cualquier cosa que quieran. Alli, entre la imensidad de garitos y tenderestes de fiestas, una pequenna libreria desordenada, de segunda mano, con un entrannable y agradable hombrecillo que se afanaba en intentar poner algun orden logico entre las montannas de libros que tiene permanentemente desperdigados por el suelo, alli, digo, tuve la primera sensacion de que, tal vez, fuera posible. Originario de Inglaterra (casado con una thailandesa) su primera reaccion estuvo cerca de convertirse en un calco de las anodinas dependientas tailandesas. Pero pronto, creo, le parecio sugerente la diferencia. Se puso a pensar y acabo pidiendo a una de sus dependientas que me escribiera en un papel, en tailandes, el nombre de algun poeta. Ella escribio y el le pregunto: seguro?; si, dijo ella. Pero es bueno?, inquirio el. Si, si, respondio ella. Y con un par de lugares posibles donde acudir nos despedimos intercambiando algunas palabras sobre la guerra civil espannola -estaba leyendo sobre eso desde hacia unos dias-.

Asi termino el primer dia de busqueda. Algo de cena y el placer de sentir que la topofobia, pasaba a ser topofilia. Por fin la ciudad me reconocia. Ya era (soy) libre en ella.

Gora Bihotzak!

Kop Tai, Laos!

No se como se escribe exactamente pero suena mas o menos asi -”kop tai“- y significa gracias en laosiano. Aunque tambien podia haberlo titulado “La Kon” -sin grelos- que significa adios. Porque a estas alturas, dia 23, ya estoy de vuelta en Bangkok (llegue ayer desde Pakse). El ultimo dia de Pakse fue, recordando esta entrada anterior, una autentica inmersion en su cultura.

Despues de dedicar las primeras horas de la mannana a solucionar los billetes hacia Bangkok, me acerque a las 10:30 a una de las escuelas de primaria de Pakse. Habia quedado con uno de sus profesores para conocer a algunos de sus alumnos, su escuela y a algunos otros profesores. La verdad es que fue un rato muy agradable, donde aparte del profesor de ingles, de T’ia -mi amigo- y algun alumno muy avispado el resto no tenian ni idea, asi que tuvo que ser a base de miradas, risitas y pequennos gestos… Pero fue un momento bonito.

Los escuelas de alli, lamentablemente, no se diferencian demasiado de las de aqui. Salvo en que son mucho mas pobres en recursos. Pero estuve en clases donde el profesor no estaba -andaria atendiendo otra o en la sala de profesores comiendo- y los ninnos jugaban con los libros, con los numeros que estaban escritos en la pizarra, con sus cuadernos. Y digo jugaban porque estaban aprendiendo. Alguna ninna repetia ella sola uno por uno, una y otra vez, todos los numeros; otra jugaba con una mas pequenna a preguntarle los numeros que le sennalaba con una regla; dos ninnos leian a la vez un libro en alto, intentando acompasar su lectura y riendose un monton cada vez que se trastabillaban; y habia uno muy pequenno, tirado encima del pupitre y dormido como un tronco. No habia gritos ni excesos. Habia juego y habia aprendizaje. Para quienes, como yo, acostumbren a tratar a los ninnos y, sobretodo, a verlos en las escuelas, comprenderan el valor de esta escena. Lo lejos que esta de la realidad que nuestra educacion permite a los ninnos de hoy en dia. Me quede mucho rato en aquella clase, en una esquina, cerca de la puerta, disfrutando de aquel momento tan real, tan posible… y nadie percibio mi presencia. Tan absortos estaban en sus cosas que ni se percataron de que yo estaba alli.

Cuando acabaron las clases a las 12, T’ia me llevo en su moto hasta su pueblo. Me llevo a su casa, me presento a su mujer, a su hijo de 10 meses, a sus suegros, a sus sobrinos, sus cunnados, a un tio suyo que vino a la hora de comer. Conoci a toda la familia que en ese momento andaba por alli o podia pasarse. Porque para ellos, supongo, aquel era un encuentro con “lo otro”. Exactamente como lo fue para mi. Me ofrecieron una estupenda y excelente comida, la tipica laosiana: sopa de bambu, arroz glutinoso y unos fideos laosianos que pican tanto que a mi se me saltaron las lagrimas, y a ellos tambien pero de la risa.

Luego me llevaron a casa del cunnado que queria que la viera tambien. Vimos la tele -siempre presente en Laos-, un canal thailandes y me invitaron a agua, a te, a pepsi… todo lo que tenian me lo ofrecian. Probe tambien una fruta o vegetal (es dificil saber con exactitud que era, pero su sabor estaba a medio camino entre la berza y alguna fruta dulce, muy raro…). Me ensennaron los gallos de pelea que preparan y el recinto que, escondido entre la selva, utilizan para las peleas. Al parecer, hay unos dias al anno, que los diferentes pueblos de los alrededores de Pakse se juntan y cada uno trae a su gallo y alli, al lado de la casa del cunnado de T’ia, se celebran las peleas. Es como un ring con asientos, pero de madera y bambu y en medio de la jungla.

Charlamos un rato y el cunnado intentaba practicar el ingles conmigo -lleva dos annos intentando aprenderlo y recibiendo clases en la escuela, dos dias a la semana por las noches- hasta que a eso de las 3 T’ia me llevo de vuelta a Pakse. El y yo teniamos cosas que hacer. Al dia siguiente, cuando nos despedimos, intercambiamos regalos (no es que estuviera pactado): a mi me regalo una camiseta BeerLao!

Esa misma noche conoci a Victor, un loco y anarquista artista y director de cine, profesor en alguna universidad de Francia y que lleva dos annos en Phom Phen (con su mujer y sus dos hijas) haciendo alguna cosa con jovenes. Un chalado con el que estuve hasta las tantas bebiendo cerveza y haciendonos amigos. A ver si es verdad que se acordo de todo a la mannana siguiente… y vuelvo a saber de el y sus locuras. De abuelo espannol y republicano, me parecio el encuentro mas literario de todo el viaje. Digo lo de literario porque, para los que no lo saben, este es uno de los siempre indefinibles blogs del Komando Rioja, un comando revolucionario, literario y vinicola. Que no desiste. Persiste!

 

Asi que despues de tanta reflexion y cierto desencanto con los mitos de Laos… me dejo un pequenno pellizco de cosa entrannable (corazon?) en este lejano lugar que es Laos. Me vuelvo hacia casa en unos dias y dejo annoranza aqui.

El nomada guarda en la mochila del recuerdo a la buena gente que se va encontrando en el camino: T’ia y su familia, Gunna el aleman… Rita, Nuria y sus franquezas, el indioextremenno, Nick el suizo, Victor el locoanarquista… y todas aquellas personas de quienes no me aprendi su nombre pero fueron compania en el viaje. Forman parte de las historias que nos dan pasado a los seres humanos y con el la vida. Hacemos nuestra propia historia, nuestro propio viaje, con las gentes que coincidimos, los lugares que cohabitamos. El nomada tiene siempre su casa, en algun lugar donde las raices son mas fuertes, donde normalmente mora el amor o la familia… pero en el camino deja, guarda, conserva… otras casas, otras gentes, otros lugares donde volver algun dia. Que bueno ha sido este, como lo es cualquier viaje!

Gora Bihotzak!

Con Don Khone!

No esta claro como se transcribe la grafia de la isla (Dhone Khone, Don Khon, Don Khone…). En cada sitio la ves de una forma distinta. Pero que mas da, esa confusion ayuda a mantener un poco oculta esta isla, especialmente de los engendros (no todos, pero si muchos) en degeneracion que se pasean masivamente por Don Det. Ambas islas estan juntas, de hecho un puente las une -hay que pagar 9000 kips cada dia- y en un paseo de unas 3/4 horas (ida y vuelta) puedes ir hasta la punta norte de Don Det, desde Don Khone.

Don Khone, mas grande en extension que Don Det, pero menos poblada, menos masificada y, aun, nada degradada, se reduce a una pequenna calle donde se suceden sencillos alojamientos, las casas de los lugarennos y algunos pocos, muy pocos, restaurantes. No hay electricidad -a diferencia de su hermana del norte- ni internet, claro. (Hace unos annos este dato no tenia ningun sentido y hoy es la maxima expresion de la comunicacion). Bufalos de agua, cerdos, gallos y gallinas, perros, gatos y turistas… compartimos el mismo espacio vital que los laosianos. Un espacio que se reduce a una hamaca balanceandose en las torridas horas del dia -axfisiantes- y a largas caminatas o paseos en bici hasta el sur de la isla. Y en esos caminos no hay nada mas que la soledad mas absoluta en medio de la nauraleza desnuda, algunos poblados somnolientos y pequennas playas donde acercarse a las aguas del Mekong es un poco mas facil. Y espectaculares y virgenes cascadas que los Tailandeses van a ir transformando, seguro.

La cascada de Khong Phapheng -aun mas al sur que la isla de Don Khone- es ya un centro para turistas, con miradores y decenas de tiendas y restaurantes. Aunque su fuerza resulta impresionante. La cascada de Li Phi (“el espiritu atrapado“) esta a unos 2km del nucleo de la isla -un paseo agradable aunque sin mucha sombra-; estan en un relativo estado natural y a primera hora de la mannana -muy temprano, como yo fui- o a ultima hora de la tarde -segun me conto Gunnar, el aleman- estas solo o practicamente solo. Lo digo porque el sabado 500 turistas thailandeses desembarcaron en Don Det y se acercaron en grupos de 20 -los que entraban en los camiones- a lo largo de todo el dia a ver las cascadas. Afortunadamente tu solo los veias pasar a lo lejos, por encima del puente, montados en sus camionetas. En cualquier caso, una locura o una enfermedad.

Vi los delfines y eso me sirvio para poder decir que estuve una hora en la orilla de Camboya (y sin perder el gorro!) y me parecio la tipica pijada que, por cierto, no se porque les gusta tanto a los franceses. Me toco ir porque las dos francesas con las que el aleman y yo compartiamos bote se pusieron pesadas, pero es que ademas todos los demas turistas que estaban alli eran franceses. Alguien puede explicarmelo? Se abre el buzon de sugerencias, como para las jarras.

Pase esos tres dias cenando y comiendo con el aleman -cuanto, cuaaaaaanto se parecia a Verbo… ahora comprendo mejor algunas cosas…- que eran los momentos del dia que coincidiamos y aprovechabamos para socializar un poco y pasarnos la informacion de lo hecho y recogido a lo largo del dia. Un agradable, aunque cartoffen!, compannero de viaje. Ayer nos despedimos, aqui en Pakse, con una cena Vietnamita. El, nostalgico, se ha vuelto al dia siguiente a las islas, otra vez. Ahora se iba a Dhon Khong, la mas grande de las tres islas abiertas a los turistas y que, parece ser, tampoco visitan muchos.

Gora Bihotzak!

Surfing in the Laos RPD

Mekong en Champasak

Mekong en Champasak

Lo de surfing, naturalmente, no es porque haya estado cogiendo olas. Sino por la sensación de navegar, de surfear por la cultura laosiana que, estos dias, al sur del sur, he tenido la ocasión de vivir. No hace mucho, hablaba en este mismo blog, de lo dificil que es definir -cuando no absurdo- lo que el viajero entiende por “autentico Laos“. Y, sin embargo, para que no me llameis cobarde, voy a intentarlo.

Lo autentico” es el encuentro humano, honesto y generoso entre dos culturas que se reconocen en sus diferencias y, en ellas, dan cabida al encuentro con “lo otro”. Un encuentro que se da al margen de lo espectacular, mas alla de un consumismo brutal y desbocado, donde ya no hay “distintos” sino simplemente los elementos de una relacion puramente comercial -yo vendo, tu compras-. Hablo de un lugar donde -a diferencia de Luang Prabang, por ejemplo- el negocio no es toda la existencia misma, sino solo un ambito más de las relaciones humanas. Si aun quedan en Laos lugares donde “lo autentico” se manifiesta, esos espacios estan, sin duda, al sur. Y, quizas, al norte, muy al norte. Es ahi, en los innumerables puntos de encuentro, donde podemos decir que esta lo autentico, el hallazgo de “un otro”, distinto a nosotros y que nos llena. O, mejor aun: que nos complementa.

Es cierto que el encuentro puede darse de formas diversas pero siempre es condición necesaria reconocerse primero a uno mismo como lo que es: el extranjero. Y a partir de ahí -por eso el título- surfear por la superficie de ese mar extenso que es siempre una cultura. Surfear o bucear, por seguir con el símil; profundizar en el encuentro con el otro sin olvidar nunca -a muchos les pasa- que lo que nos diferencia es, precisamente, la ausencia de “branquias”: necesitamos salir a respirar, a tomar aire, a reconocernos en lo que somos: distintos.

Primero crucé al otro lado del Mekong, a Champasak para acercarme a ver el Wat Phu, un templo de la epoca pre-Angkor perdido a los pies de las montañas y que, para quienes no podemos ir hasta Camboya, es el recuerdo vago de un sueño en las mañanas que algún día será intenso, seguro. Casi todos los turistas pasan de largo por Champasak. Apenas cruzan el rio, se acercan al Wat Phu y vuelven a marcharse. Pero hay que pararse en Champasak. Hay que pararse y vivir su tempo, su ritmo pausado. Sus gentes generosas, claras. Sin intencion oculta, sin avidez. Pasar las horas calle arriba y calle abajo, porque Champasak solo tiene una carretera entorno a la cual se ubican todas las casas, guesthouses, restaurantes y templos que hay en la ciudad. No mucho de casi nada. Leer, ver el Mekong en su inmensidad marina y sobrecogerse en medio de una impresionante tormenta.

Asistí a una vivencia tormentosa excepcional, de la que hay algunas fotos, pero no se si serviran para percibir la experiencia real: al sur del Mekong estalló el aguacero del monzón y una cortina de agua, precisa, exacta, que delimitaba una linea recta de orilla a orilla iba remontando el rio -hacia donde yo estaba- como una inmensa ola, un tsunami tranquilo, como son todas las cosas alli. Hasta que al final, te ves deborado por la ola, inmerso en una boca de agua, donde ya no ves nada, solo liquido donde debiera ser aire. Y del mismo suave y atronador modo en el que vino, se fue. Dejando tras de si la humedad y llevandose, mas allá, la difuminada linea de agua que todo lo borraba. Enorme, descomunal…

En Champasak, por cierto, conoci a dos chicas catalanas, muy majas, muy guapas y muy jovenes con las que disfrute de un excelente rato de charla. A medio camino entre la filosofia de vida y la vida filosofica creo que compartimos, desde dentro, lo que cada uno llevaba consigo. La mochila que acompanna a todo nomada. Un saludo para Rita y Nuria -si es que alguna vez llegan a esta pagina-.

Y, para todos los moteros de este blog… me alquile una moto de 110cc, que ya se que es una caquita, pero para un servidor era la primera vez que se motorizaba y se hacia los 10 km de ida -y otros tantos de vuelta- hasta el templo. Con casco orejero y todo. Jjjjjjj

De Champasak -que hubo mas cosas visitadas y vistas, pero para otro dia- me dirigi hacia Si Phan Dhon (las 4000 islas). El limite de entrada al paraiso; que es lo que habria mas alla, de no estar Camboya.

Gora Bihotzak!

Pakseando por Bolaven…

Recolectores en Bolaven

Recolectores en Bolaven

Una breve entrada que hoy es tarde y el dia ha sido muuuuuy largo. Ademas, la emocion del blog, la han dado los comentarios y a ellos me remito jejeje.

Hoy ha tocado madrugar -como si hubiera algun dia que no toca…- para presentarme prontito donde el guia y descubrir que el paseito nos lo metiamos seis personas juntas. Ademas de los tres guias (dos de ellos aprendiendo a serlo). La mala suerte, por decir algo, es que los otros cinco hablaban en aleman, de modo que hoy ha sido el idioma predominante (2 belgas, 2 alemanes y una holandesa). Esta ultima, por cierto, ademas hablaba español bastante bien asi que de vez en cuando he podido charlar un ratillo. Yo le daba al inglispitinglis (por agradecer su esfuerzo) y ella le daba al espanglispatanglis. Y asi, en medio de esta extraña comunidad linguistica donde lo mismo sonaba aleman, que sonaba ingles, que laosiano que español…, nos hemos recorrido parte de la famosa meseta de Bolaven que debe su fama, sobretodo, a los cafetales y plantaciones de te.

Plurilenguas

Plurilenguas

En el recorrido de todo el dia, habia un treking de tres horitas que en algunos tramos (que curioso que eran los mas empinados…) se ha hecho duro, pero en general bastante tranquilo. Y con un paisaje acompañándonos todo el trayecto que no ha defraudado. Cascadas, puentes de bambu, rios que habia que cruzar remangandose o con las botas en las manos, mesetas expectaculares, la selva, los cafetales, poblados perdidos donde eramos el entretenimiento del dia -se iban gritando entre ellos y se asomaban de las casas a vernos pasar-. Un recorrido realmente espectacular y divertido. Mucho calor, quizás es lo unico duro del dia.

Hemos ido, además, a algunas de las cascadas mas famosas de la zona y a un poblado “tipico laosiano”, decian ellos. El tal poblado era un jodido decorado que, ciertamente, quizas este pensado para ayudar a la economia de las tribus locales (eso dicen…) pero es ridículo y, en mi opinión, un poco ofensivo. Aunque yo no soy quien para juzgar la verguenza ajena; máxime cuando no se nada de sus vidas.

Para poblados autenticos los del camino, porque este otro era una reproduccion con 6 o 7 casas y cada vez que te acercabas a una se asomaba a todo correr un viejillo vestido con la ropa de su etnia y a tocar el instrumento que tuviera a mano. Ver a esos viejillos, en la puerta de una casa-decorado tocando la guitarrilla y semidesnudo, tincli, tincli, tincli, tincli… no terminaba de verlo muy claro yo. Si los bailes de Lijiang (China) eran algo preparado, esto era peor. Una representacion absurda y creo que innecesaria. Al menos los viejillos sobraban. Pero bueno supongo que son las abominaciones propias del turismo que deforman el mundo cuando se concentran en un solo lugar: tumores culturales.
A pesar del tono de este ultimo parrafo, lo he disfrutado. Han sido 9 horas de un lado para otro que han dado de si. He visitado Paksong (el centro de la tierra del cafe laosiano) que queria hacerlo. Y me he aligerado de “cosas que hay que ver” para poder reorganizarme los proximos dias. Creo que ya lo dije, pero Camboya queda fuera de concurso. Asi que mañana me marcho para Champasak que es como ir a ver la camboyatxiki. Lo fundamental de Champasak son las ruinas de un templo de la epoca y cultura jemer (el mismo que Angkor). El resto es pasar el dia y perder las horas. De esta zona del sur es famosa la lentitud de su vida. Dicen que a medida que desciendes al sur, el alma se duerme un poco mas y los cuerpos se amodorran. Shi Phan Dhon (las 4000 islas) deben ser el reino de la hamaca. Eso dicen. Si no me vence “el mal” de la ociosidad, escribiré contando. Sino, balanceandome en la hamaca, pensare: un ratito mas, un ratito mas que ya lo harás

Pakse es una ciudad sin vida. Languidece y los turistas con ella. Eso tiene algo bueno, que las actitudes imperialistas -los gritos, los pavoneos calle arriba y abajo, los borrachos, las imbecilidades…- se desvanecen. Aqui los turistas nos desplazamos por la ciudad un poco arrastras, un poco cansinamente. Sin querer llegar a ningún lado exactamente. Sin saber muy bien que hacer, porque tampoco hay mucho que hacer. Y, afortunadamente, tampoco hay mucho que consumir. Ayer, difuminandome en la ciudad, aburrido, oi que desde una lonja venian gritos de un grupo de personas… me asome y habia unos seis o siete laosianos viendo un combate de boxeo tailandes: usan guantes pero ademas valen patadas y casi cualquier tipo de golpe, se dan unas tundas… Y los tios animaban como quien anima a un equipo de futbol; resultaba gracioso oirles sus gritos -imagino que algunas palabras laosianas- porque sonaban a dolor, algo asi como: auch, aug, crunch… Supongo que serian dale, venga, fuerte… Me invitaron a sentarme en el suelo con ellos (la tele estaba subida en una silla) y me quede unos minutos ante el regocijo general y las muestras de afecto, pero me pire pronto porque no era mi plan idilico. Y estaban muy a lo suyo.

Asi que cuando mi alma descastada ya no daba mas de si por las aceras agujereadas de este pueblo, volví al hotel y me reenganche a una segunda (en algunas cosas la tercera) lectura de Baricco. (Es lo que tiene tener un solo libro). Y lo estoy disfrutando, otra vez! Asi pasé la tarde hasta que coincidí con un par de mallorquinas y, al final de la noche, me lie la manta, me sente en la mesa de al lado con el del hotel y estuvimos alli un par de horitas charla que te charla de lo humano y lo divino: que si tiene un hijo de diez meses, que es profe (aqui todos son profes, ya os contare por qué), me explicó cómo usar las marchas de la moto, cómo ir a Champasak, le enseñé palabras en castellano, él a mi en laos… En fin, que pasamos la noche hasta que me piré a la cama, reventado del calor. Porque aquí, a medianoche, hace tanto calor que parece que la luna fuera un sol travesti. Seguramente, operado en Thailandia.

Gora Bihotzak!

Pakse lo que pase…

Hoy he llegado a Pakse, recien salidito de Vientiane. Ayer, como colofon y despedida, un masaje laosiano que estuvo muy bien, muy correcto, muy profesional, muy relajante… Bien tocado vamos. Horita y media de machaque a los musculos que no vino nada mal, dado el agarrotamiento al que me habia sometido la dura cama de la guesthouse en la que estuve. Que muy bonita, pero tambien muy dura.

No pude terminar los encargos -porque no me di cuenta de que era sabado y aqui, como alli, las librerias cierran, asi que tendra que ser en Thailandes el libro de poemas y lo mismo Tintin (para los desorientados, la explicacion a estas referencias esta en los comentarios) y me temo que no podre hacerlos en estas latitudes tampoco. Porque Pakse es como… como decirlo?… como Pancorbo en un dia de invierno. Un lugar un poco anodino -se nota que es ciudad de transito- sin mucho o nada que ver, ni aqui mismo en la ciudad ni en los alrededores mas cercanos. Eso si, es una ciudad tranquila y pacifica. A penas hay coches y es facil recorrerla, siempre que vayas con los ojos puestos en el suelo o caminando por la carretera. Porque lo que son las aceras son trampas mortales. El sistema de alcantarillado de la ciudad va exactamente por debajo de las losas que hacen de acera peatonal y que a menudo -demasiado a menudo- estan caidas o rotas con lo que un leve descuido puede acabar con el transeunte entre las ratas y demas habitantes de las cloacas en el mejor de los casos. En el peor podrias terminar con una pierna rota, tranquilamente. Varios han sido los sustos que me he dado ya, en una sola tarde asi que, de momento, he optado por caminar por la carretera, como todo animal viviente de este pais. Y la otra particularidad es que antiguos olores de Kolkata han vuelto a mis narices. Que pena que no sean los aromas del curry precisamente…

Mannana me voy de treking (de un dia) por la meseta de Bolaven (tambien escrita Bolavan -tendra algo que ver con los hojaldres?-). Cascadas, selva por zonas protegidas, aldeas de tribus y cafetales. No en vano, en esta zona del sur de Laos se produce uno de los mejores cafes del mundo (segun dicen ellos, claro). Veremos que tal se da el dia. Y pasado mannana, si la cosa no se tuerce, salgo para Champasak. De alli a las famosas 4.000 islas o lo que es lo mismo, al lugar mas pausado del planeta. Eso me llevara entre 4 y 6 dias. Asi que, companneros lectores de viaje, confirmo que Camboya se queda en la mochila como proyecto futuro. No da tiempo a todo, que se le va a hacer…

Este dia esta siendo un poco aburrido, porque ya digo que no hay nada que hacer. Visitar el blog -que al ser domingo esta de capa caida- y comer o pasear. Pero la ciudad te la recorres en un ti-ta asi que solo queda comer o internet. De todas formas, como mannana toca caminata y hoy me he levantado a las cuatro de la mannana, creo que tocara retirarse pronto y eso lo hara todo mas corto. Empiezan a pesarme un poco los dias y, sobretodo, la annoranza de mis ninnas. El nomada camina sin raices en los pies, pero con el hogar en el corazon.

Y como es domingo… no sigo, que aqui no trabaja ni el apuntador. Ale! un beso a todos/as los que leen.

Gora Bihotzak!